El proyecto de Téiyaki se desarrolló durante el auge del bubble tea en México, cuando esta bebida se consolidó como una de las tendencias más relevantes del sector.

Para la construcción del logotipo se tomó como referencia la estampa japonesa tradicional, particularmente la técnica de grabado en madera conocida como Ukiyo-e, traducida como “pinturas del mundo flotante”. A partir de este concepto se desarrolló una ilustración estilo xilografía que retoma elementos representativos del producto.

El símbolo integra la cabeza del taiyaki con el cuerpo de un pez tai, cuyas aletas son sustituidas por hojas de té, unificando así los dos ejes principales de la marca en una sola composición simbólica. Esta solución gráfica refuerza su inspiración asiática mediante un lenguaje visual claro y distintivo.

La paleta cromática combina tonos neutros y cálidos que aportan equilibrio y cercanía. Los neutros brindan estabilidad visual, mientras que los cálidos evocan sabor y hospitalidad, construyendo una experiencia coherente con la propuesta gastronómica.